La purga en la Ayahuasca: lo que dicen las tradiciones (y lo que no dice la ciencia)
Antes de su primera ceremonia, la mayoría de los participantes tienen dos grandes preocupaciones: las visiones y el vómito. Las visiones generan curiosidad mezclada con algo de vértigo. El vómito genera directamente miedo. «¿Cuánto vomitaré? ¿Seré de los que vomitan mucho? ¿Y si no vomito, significa que la medicina no funciona?»
Aquí intentará responder esas preguntas con honestidad — desde la ciencia y desde lo que las tradiciones indígenas que trabajan con la Ayahuasca realmente dicen sobre ello. Que, como veremos, es bastante diferente de lo que circula en algunos foros y retiros occidentales.
Pero primero, conviene desmontar un mito que se ha extendido con sorprendente persistencia.
El mito del cortisol: esa investigación que nadie ha podido encontrar
En muchos círculos de Ayahuasca circula la afirmación de que existe investigación científica que demuestra que el vómito de la Ayahuasca contiene cortisol — la hormona del estrés — y que al vomitar, el cuerpo literalmente expulsa el estrés acumulado. Es una idea seductora. Sin embargo, hasta donde llega la literatura científica disponible, no tiene ningún fundamento.
Revisé la investigación disponible sobre Ayahuasca y cortisol en detalle. Los estudios que miden cortisol en relación con la Ayahuasca lo hacen en plasma sanguíneo y saliva — nunca en el vómito. Ningún estudio publicado hasta la fecha ha analizado el vómito de la Ayahuasca en busca de cortisol. Ninguno ha demostrado que vomitar sea el mecanismo que reduce el cortisol. La afirmación parece ser una interpretación popular, no un hallazgo científico.
Lo que la ciencia sí muestra sobre Ayahuasca y cortisol es más interesante y más matizado. Durante la sesión, el cortisol de hecho sube — no baja. La Ayahuasca produce una activación del sistema nervioso simpático y del eje HPA (sistema responsable de la respuesta al estrés), lo cual eleva el cortisol transitoriamente, junto con la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
En el período de 24 a 48 horas después, algo más sutil ocurre en algunas personas: en pacientes con depresión resistente que tenían niveles de cortisol anormalmente bajos, la Ayahuasca parece ayudar a normalizar ese eje desregulado, acercándolo a valores saludables.¹ Eso no tiene nada que ver con «reducir el estrés vomitando».
Hay algo liberador en todo esto: Si la purga no es el mecanismo fisiológico de eliminación de cortisol, entonces no vomitar no significa que te hayas quedado con el estrés dentro.
Por qué se produce el vómito — la explicación fisiológica
El vómito durante la Ayahuasca tiene una explicación neurofisiológica bastante directa. Los alcaloides de la Ayahuasca actúan directamente sobre el sistema nervioso — tanto en el cerebro como en el intestino — activando los mismos receptores que regulan las náuseas.
Hay una zona en la base del cerebro, conocida como el área postrema, que funciona como el «botón de vómito» del cuerpo: cuando la Ayahuasca la activa, el reflejo de vomitar puede ser bastante intenso — más profundo y visceral que un vómito normal
No siempre ocurre. Hay personas que no vomitan en ninguna ceremonia. Hay personas que vomitan en algunas y en otras no. Y hay personas que vomitan prácticamente siempre. Ninguna de estas variaciones indica que la ceremonia «funcione mejor o peor.»
¿Qué pasa si no vomito?
Nada. O más precisamente: lo que tiene que pasar de todas formas.
La purga — concepto que en muchas tradiciones va bastante más allá del vómito — puede manifestarse de otras formas: diarrea, llanto intenso, temblores, sudoración, bostezos profundos, risa. Todas estas son formas de liberación que el cuerpo y la mente encuentran. El vómito es la más visible y la que más atención recibe, pero no es la única ni necesariamente la más significativa.
Que no hayas vomitado no significa que la medicina no haya hecho su trabajo. Significa que tu cuerpo encontró otra forma de procesar la experiencia — o que simplemente no necesitaba ese mecanismo esa noche.
Lo que dicen las tradiciones indígenas
Aquí es donde la historia se vuelve más interesante — y más matizada de lo que suele presentarse en algunos retiros occidentales.
Lo primero que llama la atención cuando uno se acerca a las tradiciones que trabajan con la Ayahuasca es que la purga no ocupa el lugar central que se le da en muchos contextos occidentales. No es que no exista o que no tenga significado — es que el centro de la práctica está en otra parte: en los cantos, en la relación con la planta, en el diagnóstico del sanador, en la visión. La purga ocurre, tiene su lugar, y se sigue adelante.
Pero más allá de esa observación general, lo que cada tradición dice específicamente es distinto.
Shipibo-Konibo: una herramienta entre muchas — y una tensión interesante
La situación en la tradición Shipibo es más compleja de lo que parece. En muchas comunidades ribereñas del Amazonas peruano, la Ayahuasca se conoce simplemente como la purga. Carlos Suárez Álvarez, investigador que lleva viviendo en comunidades indígenas amazónicas desde 2008, documenta que el vómito tiene allí un significado claro: es la expulsión de la «suciedad» del estómago del paciente, relacionada con sus malas energías. Es una limpieza simultáneamente física y espiritual.
Pero hay un dato que contradice la imagen más simplista: el investigador Bernd Brabec de Mori, que realizó trabajo de campo sistemático con sanadores Shipibo entre 2000 y 2006, observó en aproximadamente 100 sesiones de Ayahuasca con sanadores tradicionales que ninguno de ellos vomitó.
El sanador experto bebe dosis moderadas para «abrir el mundo» y mantener el control de sus cantos — la purga intensa no es lo que caracteriza su práctica.² La sanadora Shipibo Wilma Mahua Campos, con 23 años de experiencia en la comunidad de Paoyhan en el río Ucayali, describe las purgas vomitivas como uno de los métodos terapéuticos ancestrales, junto con saunas de vapor, emplastos y bebidas de plantas.³
Esta tensión es en sí misma reveladora: la purga existe y tiene significado dentro de la tradición Shipibo, pero es una herramienta entre muchas, no el mecanismo central de curación.
Huni Kuin: fortalecerse, no limpiarse
Entre los Huni Kuin, el vómito tiene un marco conceptual diferente — y bastante alejado de la narrativa occidental de «limpiar toxinas». La antropóloga Els Lagrou, que ha realizado trabajo de campo extenso con esta comunidad, documenta una descripción directa de cómo entienden la purga:
«Vomitar ayuda a no volverse blando; es como el nixi pae [la Ayahuasca], que también te hace vomitar para limpiar el estómago y hacerte más fuerte. Vomitas y después puedes aguantar más, ¿verdad? Puedes entonces beber más, seguir bebiendo.»⁴
Lagrou también documenta que el vómito inducido es una técnica de limpieza utilizada regularmente para hacer al cuerpo más resistente, para aliviar la pesadez y la pereza, y para expulsar sustancias cuya acción dentro del cuerpo necesita ser controlada.⁵
El marco es físico-espiritual: no se trata de eliminar toxinas en el sentido farmacológico, sino de fortalecer el cuerpo y hacerlo más receptivo. Vomitar es activo, no pasivo. Es una preparación, no un final.
Kamëntsá: uno de los dos mecanismos fundamentales
Para los Kamëntsá del Valle de Sibundoy en Colombia, la purga ocupa un lugar más central aún — pero dentro de un sistema que la vincula inseparablemente con la visión. El Taita Juan Bautista Agreda Chindoy lo explica con una metáfora que dice mucho:
«Sólo son dos plantas las que hacen el efecto en lo que es el yagé. El yagé en sí es un bejuco, una enredadera; la otra planta se llama chagropanga… Las dos hacen que haya el efecto de purgación y de visión. Es como la luz que enciende el bombillo: hay dos cables que hacen una conexión y funciona el bombillo.»⁶
Purgación y visión como los dos cables que juntos hacen la luz. Ninguno de los dos es el mecanismo principal — los dos son necesarios. El Taita Santos Jamioy Muchavisoy, en declaraciones públicas, sintetiza las tres funciones del yagé: limpiar el cuerpo, la mente y el espíritu.⁷
Lo que ninguna de estas tres tradiciones hace es tratar la purga como el evento central de la ceremonia ni obsesionarse con si ocurre o no. Ocurre dentro de un sistema más amplio — de cantos, de relación con la planta, de trabajo del sanador, de visión — donde cada elemento cumple su función.
Algo práctico: si vomitas, esto ayuda
Independientemente del marco que uses para interpretarlo, el vómito durante la Ayahuasca tiene características físicas específicas que vale la pena conocer de antemano. Porque saber lo que viene hace que sea mucho menos perturbador cuando llega.
El vómito de la Ayahuasca no es como el de una intoxicación alimentaria. Suele ser más profundo e intenso, porque el mecanismo neurológico que lo produce es distinto — viene directamente del tronco encefálico, no del estómago. Esto hace que la sensación sea diferente a lo que la mayoría de las personas conoce.
Algunas cosas que ayudan: no quedarse tumbado sino sentarse o incluso ponerse a cuatro patas. Ésta es de hecho la mejor posición para vomitar porque deja al diafragma libre.
Dejar que ocurra sin resistirlo — cuanto más se resiste, más tiempo suele durar la náusea previa. Respirar con consciencia entre convulsiones. Y no preocuparse por lo que puedan pensar los demás participantes — todo el mundo está en su propio proceso.
En las ceremonias en entornos naturales, en el monte o en la selva, la purga suele ocurrir directamente en la tierra. En retiros urbanos o en espacios cerrados, habrá un cubo o recipiente junto a tu mano. Es completamente normal y nadie le da mayor importancia — los facilitadores y el resto de participantes han visto y escuchado de todo.
La diarrea también puede ocurrir. Es menos frecuente que el vómito pero igualmente normal, y en este caso conviene levantarse y ir al baño con calma cuando el momento lo permita – recuerda llevar tu cubo si lo tienes, porque a veces sale tanto por el norte como por el sur…
Una cosa más sobre lo que a veces ayuda — y que vale la pena entender bien antes de hacerlo. En algunos occidentales se ofrece rapé con la única intención de «ayudar a purgar». Pero en la tradición Huni Kuin, usar el rapé sólo para vomitar sería una falta de respeto hacia la planta.
El rapé se ofrece para limpiar el campo energético, remover energías densas y arraigar el cuerpo al presente — y como consecuencia de ese trabajo, la purga puede llegar. Pero la intención importa: es la diferencia entre invocar a una planta por lo que es, o usarla instrumentalmente como si fuera simplemente un emético.
En la tradición Shuar, cuando alguien no está purgando y la náusea se prolonga, a veces se ofrece agua con piripri — una planta medicinal amazónica. Si no hay piripri disponible, beber abundante agua también puede ayudar a facilitar el proceso. Un enfoque más directo y menos cargado simbólicamente, pero igualmente arraigado en práctica tradicional.
Lo que se lleva de todo esto
El vómito durante la Ayahuasca ocurre, tiene una explicación fisiológica clara, y en muchas tradiciones indígenas tiene un significado propio dentro de un sistema terapéutico más amplio. Pero ese significado varía según la tradición — desde herramienta entre muchas (Shipibo) hasta tecnología de fortalecimiento (Huni Kuin) hasta uno de los dos mecanismos fundamentales junto con la visión (Kamëntsá).
Lo que ninguna tradición hace es equiparar la purga con «eliminar cortisol», tratarla como prueba de que la medicina está funcionando, ni interpretarla como el evento más importante de la ceremonia. Esas son narrativas que se han desarrollado principalmente en contextos occidentales — y que merecen ser examinadas con más cuidado del que suelen recibir.
Si vomitas, estás en buena compañía a lo largo de siglos de práctica. Si no vomitas, también. La medicina trabaja de formas que van bastante más allá de lo que sale por la boca.
Referencias
¹ Galvão, A. et al. (2018). Cortisol Modulation by Ayahuasca in Patients With Treatment Resistant Depression and Healthy Controls. Frontiers in Psychiatry, 9. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2018.00185
² Brabec de Mori, B. (2021). The Power of Social Attribution: Perspectives on the Healing Efficacy of Ayahuasca. Frontiers in Psychology, 12, 748131. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8581211/
³ Wilma Mahua Campos, en Chacruna Institute. https://chacruna.net/wilma-mahua-campos-shipibo-ayahuasquera/
⁴ Lagrou, E. (2004/2018). Huni Kuin (Kaxinawá). Povos Indígenas no Brasil, Instituto Socioambiental (ISA). https://pib.socioambiental.org/en/Povo:Huni_Kuin_(Kaxinawá)
⁵ Lagrou, E. (2018). Anaconda-becoming: Huni Kuin image-songs, an Amerindian relational aesthetics. Horizontes Antropológicos, 24(51), 17–49. https://doi.org/10.1590/S0104-71832018000200002
⁶ Taita Juan Bautista Agreda Chindoy, en: Anderson, B.T., Labate, B.C. & De Leon, C.M. (2013). Curación con Yagé: Una entrevista con Taita Juan Bautista Agreda Chindoy. Cultura y Droga, 18(20): 13–36. https://revistasojs.ucaldas.edu.co/index.php/culturaydroga/article/view/4767
⁷ Taita Santos Jamioy Muchavisoy, FILBo 2024. Ministerio de Cultura de Colombia, Facebook, 28 abril 2024.
